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22 marzo, 2013

Harley soul


Este relato se sale por completo de los géneros que suelo escribir, pero me llego de repente y no podía dejarlo pasar. Tarde poco en escribirlo, prácticamente salió solo mientras escuchaba una y otra vez la canción que lo inspiró. you could be mine.

Me costó escribirlo todo en primera persona, ya que es una forma que no me gusta y por lo tanto no uso, pero el relato me lo pedía a gritos.

Espero que os guste ^^

Harley soul


El viento árido me pega en la cara y el sol destella en mis gafas de sol. El cuero de mis guantes cruje al acelerarla. Suerte que en ese desierto del infierno no este la pasma para tocarme las narices. Hago un giro brusco para no despeñarme barranco abajo y el derrape levanta una nube de polvo bestial. La adrenalina corre rápida por mis venas y mi grito se alza triunfal por haberme reído de la muerte una vez más.
“Algún día te mataras de verdad” es lo que me dice a menuda esa zorra de mi mujer. “Tranquila nena, no tendrás esa suerte” le contesto siempre. Cuanto más me lo dicen más disfruto de mis escapadas, más me acerco al borde, más vivo me siento. ¿Rebelde sin causa? Yo creo que sentirse vivo y libre es una causa más que buena. Me la suda que no lo entiendan. Solo mi pequeña me comprende, y yo la comprendo a ella. Gasolina de la mejor, cuero del bueno para el asiento y un buen mantenimiento que la deja siempre brillante y apunto. A nadie le dedico tanto tiempo como a mi harley.
You could be mine” suena en mi cabeza mientras sorteo los cactus y vuelo con los cambios de altura. Me encanta que este terreno hostil no sea llano. Es jodidamente perfecto. Aunque le pasa factura a la harley, no escatimo en mecánicos. Solo lo mejor para mi pequeña. La gente dice que quiero más a mi moto que a mis propios hijos. Je, no saben cuanta razón tiene. Amenazaron con quitármela, cabronazos, han salido todos a su puñetera madre, de ahí que no les tenga demasiado aprecio. Su única misión es sacarme toda la pasta que gano en el taller de este maldito pueblucho dejado de la mano de Dios. Y mi única vía de escape es jugármela en este precipicio.
El sol se pierde entre las montañas. Hora de volver a casa. Acelero una ultima vez antes de llegar a la carretera donde la pasma, que me tiene fichado, está esperando a que tenga un desliz para ponerme entre rejas.

Al llegar limpio la moto pero esta vez no la cubro con la sabana para esconderla. La dejo bien a la vista. Me sacudo el polvo de mi chaleco sin mangas y me paso un trapo por las botas. De vuelta al hogar, si señor. Algo me decía que hoy iba a ser la noche definitiva. Abro la puerta de una patada pero nadie se inmuta. Encuentro a mi mujer y a mi hijo pequeño durmiendo en el comedor entre botellas de alcohol barato. Sin duda habían estado toda la tarde bebiendo mano a mano. Los gemidos de una extraña llegan desde el dormitorio del mayor, no me hice falta asomarme al pasillo para saber que se la esta tirando a cuatro patas con la puerta abierta. Esa era la canción de todos los días. Me pregunto dónde estará el mediano y no tardo mucho en encontrarlo. No debió escuchar mis botas entrar por la puerta y eso me dio la ventaja. El cabrón había abierto mi caja fuerte y guardaba los fajos en una funda de almohada. El muy canalla no tiene ni para una bolsa decente. Le cojo por la camisa y le descargo toda mi ira en la cara. Lo tumbo de un solo puñetazo.

Era cierto. Esa noche era la definitiva. Sin pensármelo dos veces lleno el petate con mi ropa y guardo mis efectos personales y el dinero en los bultos de la harley. Me largo de aqui para siempre.

Podrías ser mía, pero estas fuera de linea. Con tus palabritas de puta y tu lengua de cocaína no tienes nada echo... Dije que tu... podrías ser mía”
You could be mine” Gran canción, aun segue en mi mente sonando con más fuerza que nunca mientras me preparo.

Debí hacer esto hace mucho tiempo pero bueno, mejor tarde que nunca. Al fin viajaré libre con mi pequeña sin estar atado a nada ni a nadie. Me apreto la bandana en la cabeza, me ajusto los guantes y la acelero un par de veces. Me da igual que se despierten y salgan a ver mi partida o que se queden en casa como si yo no fuera nadie para ellos, por que para mi ya no son nada.

Enciendo el faro y me alejo por el horizonte en busca de mi destino dejando volar alto mi alma de motero.




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